Cádiz 1-0 R. Majadahonda
Siete. Un número mágico, proveedor de fortuna. El perfecto en
la numerología. El séptimo día que otorgaba el descanso al creador, el pleno
cíclico en la tradición hebrea, la unidad de tiempo en la filosofía china… No
es fácil alcanzarlo. Para rubricar siete victorias consecutivas hay que ser
brillante en ocasiones, práctico en otras. Manejar todas las facetas y apoyarse
en su dosis necesaria de suerte.
En este último triunfo el Cádiz CF pecaba de grandes
tramos de desconexión y ofrecía más facilidades de la cuenta a un
modesto y competitivo Rayo Majadahonda. Pero con sus errores, vicios y
defectos, sumaba los mismos puntos que en el espectáculo frente a Las Palmas,
con el obsequio de una plaza en el ‘play off’ de ascenso
a Primera.
Jornada brillante y
posición inmejorable antes de encarar la
recta final de la primera vueltadonde lidiará con los miuras de la
categoría. Llegan todos juntos, de Málaga al líder Granada pasando por Dépor y
Osasuna, y la afición se presenta dispuesta a seguir disfrutando del festín. Un
tanto del discutido Romera demuestra que hay equipo, plantilla y hasta
fortuna. Y tan lejos del vacío, nada por lo que
temer.
Cervera apelaba a la lógica para suplir las dos bandas. Agra asumía el
papel natural de Salvi y Álex merecía por rendimiento su hueco en el once,
pero escorado a la zurda para
no tocar la posición de Vallejo. Los amarillos retornaban tras el
espectáculo ofrecido ante Las Palmas e
ingresaban con la idea de hacer costumbre lo inusual.
El punto de
forma, la flechita hacia arriba
como se afirma en la jerga de los ‘gamers’, es excelente, apoyada sobre los hombros de la
confianza. El Cádiz CF desprende suficiencia. Insuflado por ella se
lanzaba rápidamente al ataque pero los majariegos aparecían con la lección bien
estudiada. Pronto robaban la bola a los locales, manejándola lejos del arco de
Basilio, y con la velocidad de sus puntas complicaban el repliegue de los
centrales, con demasiado espacio a sus espaldas.
Tanto que Cifuentes estiraba la punta de la
bota a lo Casillas para frustrar un mano a mano clarísimo. Se
jugaba a lo que querían los blancos. Para contrarrestar el dominio, Álex
centraba su posición apoyando en la circulación de balón desplazando a Manu a
la zurda. El movimiento igualaba la otrora superioridad madrileña en la
medular, y desnivelaba el terreno hacia la portería rayista.
Si los visitantes
perdonaban, el pelirrojo les concedía otra vida al
errar un disparo a bocajarroal borde del área pequeña. Increíble,
inaudito. Al menos desperezaban a unos amarillos un tanto dormidos a la hora de
la siesta. Lekic rozaba el palo con un buen chut y de nuevo Álex se estrellaba
esta vez con el cancerbero.
El Cádiz CF ganaba metros con autoridad, con toque,
presión y precisión. Faltaba por materializar ese buen despliegue
del último cuarto de hora previo al descanso, con algo más de puntería y mayor
participación de Agra. El silbato privaba de mejorar el sabor, lo postergaba 15
minutos para mantener las tablas en el luminoso.
La punta del calzado
de Cifuentes desbarataba otra opción meridiana de los rayistas nada más volver
de vestuarios. Un peligro más que real, una seria advertencia. Y Brian salvaba por centímetros en el
tercer aviso. El duelo se emponzoñaba y terminaba de afearse con la
brecha de Cifu en un golpe con el delantero rival. La intervención médica se
alargaba diez minutos y adormecía los ánimos del respetable.
Con el vendaje de
Rambo, el portero evitaba otra nueva ocasión en un lanzamiento de falta
pésimamente defendido. Cervera no aguantaba más y se la jugaba con un doble
cambio, prueba inequívoca del malestar del técnico. Retiraba a un Lekic algo
conmocionado por otro golpe y a un desaparecido Agra, saltando Carrillo y Romera para
disfrutar de su enésima oportunidad.
El Cádiz CF retomaba el pulso aunque con un ritmo pausadísimo, con el que apenas
inquietaba a los majariegos. Quedaba por acelerar, y el apretón lo daban dos
bajitos. Pared de cine de Romera con Vallejo y
cuando todos esperaban el pase atrás, el del Almería la colocaba con rosca y
potencia muy pegada al palo e inalcanzable para Basilio.
El ariete se
reivindicaba en una celebración llena de euforia y personalismo. Acercaba una
victoria que por momentos se escapaba y por muchas lecturas inmerecida. Los rayistas apretaban aún más,
con un disparo al palo invalidado por fuera de juego, mientras que Carrillo se
desesperaba en ataque porque nada le salía a derechas.
El colegiado
descontaba hasta nueve minutos por el accidente del meta amarillo. Los blancos
se entregaban y lanzaban a tumba abierta por el empate y los gaditanos desperdiciaban
incomprensiblemente infinidad de ocasiones al contragolpe. El
poste, la falta de precisión en los pases y la ineficacia de Carrillo
postergaban la alegría hasta el final de esta ‘prórroga’ improvisada, alegre en
su epílogo. Si la temporada se puede dividir en tramos, éste último ha sido
inmejorable para afrontar con ilusión lo que depara el horizonte. Venga quien
venga.
FICHA TÉCNICA:
CÁDIZ CF: Cifuentes, Correa,
Mauro, Sergio Sánchez, Brian Oliván, Garrido, José Mari, Alex, Vallejo (Aketxe,
79′), Agra (Romera, 65′) y Lekic (Carrillo, 65′).
RAYO MAJADAHONDA: Basilio, Benito,
Galán (Andújar, 51′), Verdés, Morillas, Francisco Varela (Jeisson, 70′); Iza
Carcelén, Enzo, Fede Varela; Ruibal (Nico, 84′), Toni Martínez.
GOL: 1-0: Pared de
Dani Romera con vallejo y el almeriense la coloca con rosca pegada al palo
(76′)
ÁRBITRO: Daniel Ocón
Arráiz (Comité Riojano). Tarjeta amarilla a Héctor Verdés
INCIDENCAS: Ramón de
Carranza. Unos 14.000 espectadores en las gradas. La jerezana Teresa Mérida,
campeona del Mundo con la selección española sub 17, realizó el saque de honor.
Derrota del Rayo
Majadahonda en su visita a Cadiz y donde pudo conseguir mejor resultado. El
jugador hispanoamericano, Fede Varela,
jugó de titular y realizó un partido bastante completo.